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Formando a una KunoichiEditar

En una fría noche de invierno, en Kirigakure nació una niña de cabellos oscuros y ojos de color púrpura. Le llamaron Seishin y debido a la amistad que mantenía su familia con Chōjūrō, el sexto Mizukage, se crió en el palacio de éste. Era una enorme casa situada en el centro de la Aldea de forma cilíndrica y de mármol. Contaba con amplias salas, numerosas habitaciones y grandes jardines verdes.

En su séptimo cumpleaños le regalaron una Katana forjada, con el mejor acero existente, especialmente para ella. Pero era demasiado grande para sus diminutas manos, a pesar de ser una chica bastante alta para su edad. Seishin quería convertirse en una gran ninja para poder ayudar a la gente y hacer que el mundo fuera un poco mejor, por eso empezó a entrenar desde muy pequeña.

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.-Debes concentrar el chakra en tu estómago, Seishin- le dijo su tía abuela- Después inhala aire y expúlsalo con fuerza.

.-De acuerdo...- suspiró la niña pero no tuvo mucho éxito en su cometido. Al cabo de varios intentos fallidos estaba exhausta y calló de rodillas.

.-¿Estás bien?- Dijo la anciana preocupada- Si no puedes seguir deberíamos parar...

.-¡No!.- Gritó- Quiero convertirme en una gran kunoichi como tú...- Dijo mientras se levantaba y se sacudía el vestido.

El entrenamiento continuó hasta que la joven logró expulsar una pequeña esfera de agua similar al tamaño de una manzana, la cual no llegó muy lejos y no causó ninguna deformación del terreno.

.-Excelente, Seishin-chan- Dijo Mei con una gran sonrisa en sus labios- Pero hasta aquí ha llegado el entrenamiento, yo ya no tengo la energía de la juventud y necesito descansar...

Ambas desalojaron el precioso jardín siguiendo un camino delimitado por enormes rosales de distintos colores que iba desde el palacio hasta el centro del patio trasero, donde había un enorme estanque lleno de peces de distintos colores y sobre el que flotaban bonitos nenúfares. Al lado derecho del lago se levantaba un enorme sauce llorón cuyas hojas rozaban su agua cristalina y algunas flotaban pasivamente en su seno.

.-Mañana no podremos entrenar, tengo que... algunos asuntos- Se corrigió rápidamente la anciana.

.-Vale, mañana practicaré sola y así al siguiente día te podré demostrar todo mi progreso.

.-De acuerdo. Ahora descansa un poco o sino mañana no tendrás fuerzas- Señaló la mujer con una de sus mejores sonrisas.

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Seishin alimentaba a los peces del estanque mientras estaba sentada en un banco de madera muy próximo a la masa de agua. Los peces de brillantes y coloridas escamas creaban pequeños arcoiris en el agua cuando se abalanzaban hacia las migajas de pan que lanzaba la niña. De repente llegó la maestra que vestía un kimono de color verde esperanza que se cerraba con un enorme lazo repleto de margaritas blancas perfectamente anudado. Mei parecía distinta a como era normalmente, una mujer que radiaba simpatía y confianza, ahora mostraba un rostro nervioso y misterioso...

.-Abuela, ¿qué te ocurre?- Preguntó la muchacha con total desconocimiento.

.-No pasa nada, pequeña mía.

.-Te conozco demasiado bien, se que ocurre algo... Por favor, dímelo- Insistió mientras la miraba con ojos melosos utilizado un tono de voz dulce y armonioso.

.-De acuerdo, Seishin-chan, pensaba dártelo más tarde, pero en fin... Tengo una sorpresa para ti- Al decir esto, su nieta empezó a dar brincos de alegría y júbilo.

La anciana hizo aparecer mediante un sello de manos un pequeño animal de forma similar a la de un león pero con un aspecto muy peculiar debido a sus numerosos ojos de color púrpura y extrañas colas. No era mucho más grande que un gato y su pelaje era de un tono rojizo con pequeñas rayas de un color más oscuro. La pequeña empezó a gritar de emoción aunque desconociera cual era exactamente la sorpresa. Al cabo de unos segundos el animalejo se abalanzó sobre ella y la empezó a lamer.

.-¿Es para mí?- Preguntó ansiosamente la chiquilla.

.-Claro que sí, a partir de ahora será tu invocación personal, la cual te ayudará a entrenar y hacerte más fuerte. Aunque al ver que habéis congeniado tan bien supongo que también lo considerarás como tu mascota.

.-Abuela, es el mejor regalo del mundo, muchísimas gracias- Y rápidamente Seishin se acercó a la mujer y le dio un enorme beso en la mejilla.

Desde ese momento la niña no se separó de su nuevo mejor amigo, al que le llamó Raion; entrenaba con él, dormía con él e incluso comía con él. Se hicieron inseparables.

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Cuando la niña ya era más mayor empezó a entrenar Kenjutsu con Chōjūrō alternándolo con los entrenamientos con la consejera de la Aldea. El Mizukage era el shinobi que más conocimientos podría transmitirle sobre ese arte ya que él fue uno de los Siete Espadachines de la Niebla. Entrenaban en los jardines de Palacio con espadas de madera que no tenían filo porque aún era demasiado prematuro usar armas de verdad.

.-No debes tener miedo a la espada, ella es tu aliada- Comentó el peliazul despeinando a la niña.

.-Pero pesa demasiado...

.-O tú no eres lo suficientemente fuerte- Dijo burlonamente el hombre- Tienes que moverte rápido y no perder de vista a tu enemigo o te costará la vida y para eso debes confiar en ti misma.

Seishin agarró el arma y se abalanzó sobre su maestro, que se encontraba desarmado, para demostrar que era capaz de hacerlo, pero en un abrir y cerrar de ojos la pequeña se encontraba con su propia espada sobre su garganta.

.-Luchas como los salvajes, la Danza del Agua no consiste en eso...

.-¿Danza...del...Agua...?- Dijo a trompicones la joven inexperta.

.-Cierto, creo que no te lo he explicado... Bien, la Danza del Agua es una estilo de kenjutsu en el que la fuerza bruta no tiene cabida, si no que se basa en la flexibilidad, la velocidad, la agilidad, el sigilo, el equilibrio, la espada que actua con el brazo como uno solo, y ver con todos los sentidos. Antes de asestar cualquier golpe se debe planear ese movimiento y el contraataque.

.-Pero pensar en todo eso toma mucho tiempo y las batallas son rápidas- Comentó la niña que se había sentado para escuchar atentamente.

.-Somos nosotros lo que hacemos rápidas las batallas, realmente una lucha debe ser tranquila...- Señaló haciendo una larga pausa para ver la reacción de Seishin, aunque no obtuvo respuesta- Por cierto, ¿cómo llamaras a tu Katana?

.-Emmm- balbuceo la niña- No pensaba ponerle ningún nombre...

.-Cualquier espada que se precie debe tener un nombre, así que piensa uno si quieres infundir temor entre tus enemigos- Índico el anciano mientras entrecerraba los ojos esperando ansioso el nombre.

.-Pues se llamará...Jiyū- Anunció la muchacha con seguridad en la mirada.

.-Un nombre muy apropiado la verdad. De acuerdo, a partir de hoy entrenarás la Danza del Agua con ella. Lo primero es tener un buen equilibrio, así que tienes que subirte a esta piedra y mantenerte con un sólo pie.

.-Pero me voy a caer y me haré daño...

.-Cada caída es una lección- El hombre se puso a caminar en dirección al Palacio sin decir por qué lo hacía.

.-Sensei, espera, ¿a dónde vas?

.-Tengo cosas que hacer, además debes practicar más antes de continuar el entrenamiento porque si no consigues mantener el equilibrio todo está perdido- Informó el anciano sin mirar atrás mientras seguía abandonando el jardín de forma tranquila y placida.

.-"Debes practicar más antes de continuar el entrenamiento"- Se burló Seishin pero no muy alto para que no la oyera.

A pesar de que estaba un poco molesta hizo caso de las sugerencias de su maestro y se subió a una roca. Al principio, tenía miedo porque había bastante distancia entre ella y el suelo pero cuando se sintió con confianza empezó a cogerle el truco. Sin embargo se cayó al suelo de forma estrepitosa haciéndose numerosos rasguños en las manos y en las rodillas.

.-¡¡Ay!!- Gritaba la chica mientras las lágrimas recorrían sus mejillas rosadas y se limpiaba los arañazos que le habían hecho los granos de arena del suelo.

Una vez de pie vaciló con abandonar al verse impotente de conseguir algo tan sencillo como era mantener el equilibrio, recordando el cometario de su maestro. Pero de repente su expresión cambió, sus rasgos se volvieron duros y serenos mientras pronunciaba: "Los cobardes mueren muchas veces antes de su verdadera muerte; los valientes prueban la muerte sólo una vez, y yo no soy una cobarde".

RebeliónEditar

Seishin había salido a las afueras de Kirigakure por una misión, que consistía en detener a un grupo de bandidos que impedían que llegaran suministros. La joven iba abrazada al lomo de Raion, el cual había crecido enormemente, ahora medía más de 3 metros. Ambos cabalgaban sobre el océano azul marino dejando tras de sí una hilera de espuma.

.-¡Raion, estamos muy cerca!- Exclamó la joven.

A lo lejos se podía observar una enorme carabela de madera, como la gran mayoría de los barcos. A lo alto se alzaba una majestuosa tela que mostraba con orgullo un emblema plateado, casi irreconocible. Al estar al pie del casco del barco ambos saltaron a la cubierta y debido al peso de la bestia se rompieron varias tablas que componían el suelo.Todo el navío desprendía un horrible hedor a podrido y a muerte, quizá era rezumado por el moho que se encontraba en cada rincón.

Todos los tripulantes, cuyos chakras eran típicos de un ninja, rodeaban a la pareja y observaban cautelosamente cada uno de sus movimientos. En un abrir y cerrar de ojos todos formaron el mismo sello de manos y esperaron a la orden del capitán para el ataque.

.-¡¡Elemento Agua: Látigo de Agua!!- Gritaron todos al unísono nada más recibir la señal. Y al segundo surgieron miles de cuerdas de agua que se abalanzaron sobre Raion a gran velocidad, pero este utilizó el Shinra Tensei repeliendo así la técnica.

.-Bien, acabemos con esto de una vez por todas...¡Elemento Rayo: Disparo Electromagnético!- Ordenó y en ese mismo instante la bestia expulsó una acelerada corriente de rayos que acabó con 7 bandidos.

.-Rápido, formación 3- Ordenó el líder de la organización.

Los tres últimos ninjas que quedaban, sin contar al capitán, se colocaron en forma de flecha y fueron rápidamente hacia Seishin con un kunai. Esta bloqueó sus ataques grácilmente con su Katana pero eran simples clones. Sin embargo uno apareció desde las bodegas del barco utilizando los huecos que hizo la bestia, sorprendiendo así a la joven.

.-¡¡Raion!!- Gritó Seishin mientras la bestia atraía al enemigo hacia él para después darle un zarpazo. Pero los otros dos ninjas aparecieron a los lados de la pelinegra expulsando enormes bolas de fuego por la boca.

.-No podrás bloquear ambos ataques- Gritó uno de los bandidos. Sin embargo, para la sorpresa de los atacantes, la chica se transformó en una nube de vapor a una velocidad infrahumana pudiendo sobrevivir a ambos ataques, que chocaron creando una gran explosión que destrozó gran parte de la cubierta del barco, chamuscando algunos tablones y dejando un toque cálido al ambiente.

Ya sólo quedaba el líder, él cuál amarró al mástil y a continuación ató el barco a la invocación con una cuerda para que este lo llevara al puerto de la aldea, ya que tenía la suficiente fuerza como para arrastrarlo. Y los tres pusieron rumbo a Kirigakure.

• • •

El embarcadero de la aldea era grande, grisáceo y estaba repleto de grandes navíos de los cuales bajaban y subían constantemente marineros. Allí se encontraban el Mizukage y su consejera, lo cual era extremadamente extraño, y la preocupación de Seishin crecía contra más se acercaba a la pareja.

.-Hemos finalizado la misión y hemos traído al líder de la banda... ¿Ocurre algo?- Preguntó.

.-Buen trabajo, pequeña- Agradeció la anciana, sin quitar su expresión de consternación.

.-Será mejor hablar de todo en el despacho- Declaró Chōjūrō.

Unos shinobis de la aldea se encargaron de llevar al rehén a las mazmorras y Raion despareció con un simple sello de manos de la kunoichi, mientras estos se dirigían a la sala acordada. Ésta era una enorme habitación con grandes ventanales que la inundaban de luz y frescura. Todo estaba repleto de resistentes estanterías de roble que sustentaban antiguos libros polvorientos. Al fondo de la sala había una gran mesa con acabados en color plateado en la que trabajaba continuamente el Mizukage. Al llegar, Seishin se moría de ganas de saber el porqué tanto secretismo.

.-No aguanto más, decirme que es lo que está pasando- Exigió con angustia la muchacha.

.-Bien, Seishin, supongo que ya es hora de que sepas la verdad... Como sabes tu misión era capturar a unos bandidos que robaban los suministros, pero no eran simples ladrones. En Kirigakure se está armando una revolución por parte de algunos ninjas que quieren que vuelva el régimen de la "Aldea de la Niebla Ensangrentada" por razones que desconocemos y suponemos que para lograrlo querían privar de alimento y manufacturas a la Aldea, por eso te encargamos la misión.

Se hizo un enorme silencio en la habitación, tanto que se escuchaban las conversaciones de la calle. Se podía percibir que Seishin se quedó en Shock pero empezó a mascullar algunas palabras como si estuviera preparándo un complicada oración.

.-¿Cómo es posible que alguien quiera volver a ese infierno del que conseguimos salir hace décadas?- Manifestó la joven sin poder creerse lo que estaba oyendo.

.-Nosotros tampoco conseguimos comprenderlo. Además aún desconocemos quienes forman a ese grupo de rebeldes y cuales son sus siguientes movimientos- Dijo Mei sin expresión en el rostro.

Siguieron conversando de la situación durante horas y a continuación bajaron a interrogar al prisionero para conocer más detalles de la rebelión. El rehén fue custodiado en las mazmorras del Palacio, las cuales eran un lugar inhóspito, frío, húmedo y realmente repugnate, ya fuera por la gente que se encontraba allí o por la gran cantidad de suciedad que se esparcía por paredes y suelos.

El prisionero se encontraba en el fondo de un largo pasillo en dónde Seishin contó mas de 100 celdas ocupadas. Estaba atado con unas pesadas cadenas que estaban fuertemente sujetas a la pared grisácea y rugosa. Todos llegaron a su mazmorra y se encontraba dormido y con un aspecto realmente descuidado y desastroso. Chōjūrō hizo un rápido gesto y los guardias se movilizaron.

.-¡Despierta!- Le gritaron los guardias echándole un cubo de agua helada a la cabeza- Tienes visita.

.-Ummm...- Jadeó el bandido aún con los ojos cerrados.

.-Te queremos hacer unas preguntas, te recomendamos que colabores- Le aconsejó el Mizukage.

Le soltaron de las cadenas de la celda para llevarlo a otra habitación, esta era bastante pequeña y tenía el mismo aspecto que el resto de la infraestructura. En el medio de la sala había una mesa con dos sillas donde iba a proceder el interrogatorio.

.-¿Cuál es tu nombre?- le preguntaron sin conseguir respuesta.

.-Recuerdas el consejo de antes, ¿verdad? Pero por si acaso lo diré de otra manera, si no ayudas...

.-¡No pienso responder a ninguna de tus estúpidas preguntas!- Exclamó interrumpiendo y escupiendo al anciano. Los guardias se prepararon para evitar incidentes.

Mei sintió un brote de rabia y se apoyó sobre la mesa mirando fijamente al rehén.

.-No tengo humor para tus juegos, así que ¡responde a las preguntas!- Su mirada radiaba ira, una ira que su nieta nunca había conocido hasta el momento.

.-Nunca...- En ese mismo instante la mujer sacó un kunai y se lo clavó en la mano, descargando toda su rabia contra aquel hombre.

.-¡Ahhhhhhhhh!, maldita seas...- El prisionero se retorcía de dolor mientras la sangre fluía lentamente por la mesa hasta un extremo de esta, donde comenzaba una fina lluvia que llenaba el suelo de gotitas de color carmesí.

.-Abuela...- susurró Seishin asustada porque desconocía por completo a esa Mei.

.-Pequeña, creo que no deberías estar aquí , contra menos gente haya será mejor.

La muchacha obedeció y abandonó la sala, pero nada más cerrarse la puerta a sus espaldas sintió un aura especial que salía de la habitación. Supuso que habrían activado algún jutsu para llegar al subconsciente del preso y así conocer toda la verdad...

• • •

Seishin estaba esperando en el despacho cuando de repente abrieron la puerta Chōjūrō y Mei, con cara de decepción y preocupación al mismo tiempo.

.-¿Cómo ha ido?- Preguntó sobresaltada la joven.

.-Bueno... Como no quería responder decidimos leer su mente pero nos encontramos con un jutsu de bloqueo mental por lo que no hemos tenido mucho éxito- Explicó la mujer.

.-¿Pero no podéis deshacer la técnica?

.-Nos ha sido imposible, quien la haya activado debe ser un gran maestro de los ninjutsus de barrera. Es más, al darnos por vencido el rehén ha fallecido, suponemos que el efecto secundario del jutsu de bloqueo mental es la muerte...- Sentenció el Mizukage.

.-¿Quién puede ser capaz de matar a sus compañeros para proteger la información?- Comentó la pelinegra asustada de la crueldad de algunas personas.

.-No creo que esa persona los considere compañeros, sino más bien peones- Aclaró el peliazul.

.-Pequeña, creo que deberías descansar y olvidarte de este tema por un tiempo, todo irá bien- Dijo la anciana dándole un beso en la frente a su nieta.

• • •

Seishin le hizo caso y se fue a la cama pero no consiguió conciliar el sueño porque le venían a la cabeza millones de preguntas y dudas, por lo que decidió salir a despejarse a la calle. Corría una brisa helada que le hacía estremecerse y tiritar, a pesar de llevar varias capas de abrigo. Llegó a un puente que se elevaba sobre un gran lago de agua cristalina donde gracias a la luz de la luna se veía reflejada.

.-¿Hasta dónde llegarán esos hombres...?- Se preguntó a si misma.

De repente sintió que alguien pasaba por detrás suya pero al girarse no había absolutamente nadie, solo la sombra producida por la farola. Sin embargo se oían pasos...

.-¿Hay alguien ahí?- Dijo con temor la joven. Y vio a lo lejos que alguien se alejaba corriendo. -¡Alto ahí!, ¿quién eres?- gritaba mientras perseguía al sospechoso, pero este desapareció entre las sombras.

.-Maldita sea...- Se quejó la pelinegra mirando al suelo, donde encontró un pedazo de tela, que supuso que sería de la persona misteriosa que huyó apresuradamente. Ese simple trozo de tela hizo que Seishin permaneciera inmóvil mientras lo miraba fijamente, como si se le hubiera ocurrido una brillante idea.

La Muerte de los Mizukage (En obras)Editar

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La Huida (En obras)Editar

Seishin estaba escondida entre los callejones de la Aldea porque era perseguida por los secuaces de Kai Oyuki. Su objetivo era vengarse de ese hombre pero para ello necesitaría un equipo compuesto de grandes Shinobis ya que su poder era asombroso, el cual pudo observar mientras veía la lucha entre él y su tía.

.-Tengo que salir de aquí ya…- se decía a sí misma. –Tengo que romper esa cúpula como sea, cueste lo que cueste- Fue a la frontera para investigar su composición y su resistencia, cuando de repente…

.-Mira a quién tenemos aquí... Si es Seishin Furi, la sobrina de la Quinta Mizukage, una de las mejores kunoichis- dijo un extraño hombre.

Ese hombre, no mucho mayor que Seishin, era uno de los nuevos Espadachines de la Niebla y por lo tanto era un secuaz del culpable de su desesperación.

.-Me das asco, tú y todos los que obedecéis a ese monstruo- gritó la joven con cara de repulsión.

.-Crees que saldrás de aquí tan fácilmente, que pena que tenga que matar a una joven tan bella…- sentenció el secuaz.

El hombre se lanzó sobre ella con rápidos movimientos, comenzando así la batalla, pero Seishin desenfundó su espada y le bloqueó.  El peligris hizo un veloz sello de manos y aparecieron millones de serpientes de agua provenientes de su espalda que se disponían a travesar a Seishin, pero ella las esquivó. Sin embargo las serpientes la perseguían a donde fuera y la chica debía seguir moviéndose grácilmente si quería mantenerse con vida.

.-Parece ser que la Mizukage ha hecho algo útil, después de todo- dijo riendo el joven.

.-Os arrepentiréis de lo que habéis hecho a mi familia y a la aldea, juró que me vengaré- dijo Seishin antes de atacar.

.-Elemento Vapor: Jutsu de Niebla Corrosiva- gritó la joven y empezaron a salir enormes cantidades de vapor de su boca. Pero parecía que el jutsu no surgía efecto, no sentía el chakra del enemigo. Y de repente sintió que miles de rocas empezaron a llegar a ella, también el suelo empezó a temblar de forma escandalosa…

.–Jajaja, este será tu final…- dijo el peligris surgiendo de entre la tierra. El suelo tenía enormes socavones y  en uno de ellos cayó Seishin, hiriéndose una pierna y la cabeza por culpa de las rocas recientemente lanzadas.

.-Mi cabeza…- dijo la chica mientras se acariciaba la nuca.

.-Esto no acaba aquí- gritó el hombre mientras  hizo aparecer  una cadena en los tobillos de Seishin  que estaba enganchada al suelo y empezó a escupir un gran chorro de agua, inundando así el foso. Después volvió a tapar el suelo para que no pudiera escapar.

.-No moriré hasta matarte, Kai Oyuki- pensó Seishin mientras se quedaba casi sin oxigeno. Entonces se convirtió en agua mediante el jutsu Elemento Agua: Jutsu de Ocultación en el Agua.

El joven se marchaba ya de la escena del crimen con total seguridad de la muerte de la chica. Y segundos después se encontraba rodeado por un gran muro de fuego. Seishin apareció entre las llamas flameantes sin ningún rasguño.

.-Imposible- dijo el secuaz. Intentó atravesar las llamas pero eran demasiado abrasadoras y moriría al instante de tocarlas.

.-Suplica por tu vida… Si lo haces, tu muerte será rápida y sin dolor…- le aseguró Seishin.

.-Maldita…- gritó con furia el hombre. E hizo un sello de manos por el que apareció un gran dragón de agua apagando todas las llamas.

Seishin se abalanzó rápidamente hacia él e intentó hacer un corte horizontal pero fue bloqueado con la pequeña katana del rival. La lucha siguió con el choque continuo de las afiladas armas de ambos. Resonaba por toda la calle el choque continuo de los metales. Su nivel de Kenjutsu era bastante parejo por lo que ambos retrocedieron para hacer su mejor ataque y así acabar la batalla de una vez por todas.

.-Elemento Agua: Jutsu de Misil Tiburón Gigante – comenzó a gritar el joven mientras Seishin decía tranquilamente: Invocación: León de Mil Ojos...

Raion apareció pero no le ordenó ningún ataque. Una vez que el tiburón creado por el rival estaba lo suficientemente cerca de ella, Seishin ordenó: Raion, Elemento Rayo: Disparo Electromagnético. Ambos ataques colisionaron, se desviaron hacia la cúpula y consiguieron hacer una enorme grieta que más tarde se convirtió en un agujero por el cual podría escapar.

.-¿Cómo…? No puede ser, has roto la cúpula. ¿Ese era tú plan desde el principio?- decía de forma asustada el peligris.

.-Por supuesto que era mi estrategia, si lo hubiera querido te hubiese matado con la espada en mi primer ataque- dijo con arrogancia Seishin. Y al segundo le tiró al suelo y le apuntó con la espada.

.-Aún estas a tiempo de suplicar…- le dijo.

.-Po…po...por favor no me mates, yo no quería hacer esto, el culpable es mi… mi padre…- suplicaba el joven.

.-Patético… -sentenció Seishin- Así tu padre sabrá lo que es perder a alguien- dijo terminando con la vida del hijo de Kai Oyuki, su mayor enemigo.

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